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Carta abierta al Consejero de Educación… a propósito de sus opiniones sobre CEPs y CRAERs

Inestimado Sr.

Antes de nada quiero aclarar algo: mantengo el tratamiento de Sr. porque creo que nos mantiene  distantes  y es lo que deseo,  y por una mínima norma de educación y cortesía.

Reconozco que llevo algunos días debatiéndome entre responderle como merece o seguir ignorándole como he hecho en algunas ocasiones, pero la paciencia se ha agotado y no puedo dejar pasar la oportunidad de hacerlo porque ¡ya está bien!.

Es obvio Sr. Consejero que Vd. Puede desmantelar el sistema de formación permanente del profesorado y el apoyo a la escuela rural. Y es legítimo que lo haga porque su jefa y su partido ganaron las elecciones, y aunque lo hicieron prometiendo lo que no cumplen y haciendo  o diciendo lo contrario a lo que decían, el derecho les asiste para hacer lo que les venga en gana, bien por la razón o por capricho o por convertir nuestra Comunidad en una mesa de experimentos que luego extrapolarán al resto del Estado. Por esa legitimidad, Vd. ha previsto la eliminación de los actuales CEPs y CRAER que,  por cierto, se crearon en España en los años 80, siguiendo un modelo anglosajón que funcionaba perfectamente, igual que aquí.

No estoy  en absoluto  de acuerdo con Vds., y mi  opinión también es tan legítima como las que Vd. y sus acólitos tienen, pero con una diferencia, yo no tengo el poder y Vd. sí lo tiene, aunque en su  caso por el único mérito de disponer de un carnet de afiliación política, no porque sea una personalidad de reconocido prestigio en el ámbito que le han encargado gestionar. En eso Vd. Sr. Marín, créame, está a años luz y sigue haciendo méritos para que se le recuerde como el peor Consejero de Educación que ha tenido esta tierra.

Sin embargo, pese a la discrepancia y aceptando que están en su derecho de hacer lo que les venga en gana con las instituciones, con el sistema educativo, con las mejoras sociales, con los derechos de los docentes, etc . lo que no se puede consentir es el insulto y la descalificación. Un Consejero de Educación, cualquier político, le debe un respeto a sus funcionarios, a sus técnicos, a los trabajadores que honestamente sacan adelante la gestión que  Vds., los políticos, les encomiendan. Eso quizá Vd. lo desconocía porque viniendo del ámbito de donde viene es lógico que el cargo le resulte grande.

Vds. Sr. Consejero,  van a despedir a los docentes que honestamente ocupaban puestos de responsabilidad y asesoría en los 33 CEPs y CRAERs de la Comunidad. Docentes que,  por cierto, tienen tanta legitimidad para ocupar su puesto como Vd. su cargo,  aunque lo han conseguido de manera diferente:  compitiendo por una comisión de servicios en procesos legales, transparentes, totalmente abiertos y de carácter profesional. Si los quiere despedir  apresuradamente y a mitad de curso,  y con ello ahorrarse un puñado de euros con la nómina de compañeros interinos que irán a la calle para  “remediar la tremenda situación” que denuncian hágalo, pero no genere más dolor ni más daño ni más desprestigio.

No se puede consentir que Vd. ponga en tela de juicio  la honestidad ni la honorabilidad de los docentes que han hecho su trabajo con declaraciones como las que Vd. ha “despachado” su motivación. Decir a los cuatro vientos que la “formación que se impartía en estos 33 centros dejaba mucho que desear” y que “han sido muchas las quejas recibidas” en el actual Gobierno por parte de algunos profesores, es absolutamente mentira y, además una puñalada infame, injusta  y cobarde. Sí Sr. Consejero, es mentira porque el verdadero motivo no son las presuntas quejas que nada más que Vd ha recibido,  sino la imposición de ahorro a toda costa que le ha ordenado la jefa del cotarro; es infame porque hace un daño irreparable a la imagen y profesionalidad de docentes que no tienen de qué avergonzarse; es injusta porque los compañeros que han trabajado en esos centros que Vd. cita han sido honrados, al menos tanto como Vd.; y es cobarde porque Vd. debería decírselo a la cara, uno a uno, utilizando pruebas y las fuentes en las que se basa para hacer tales afirmaciones. De todas maneras Sr. Consejero nadie entiende que con los mecanismos de control que tiene la Administración, entiéndase Servicio de Inspección, por ejemplo;  todos los docentes asesores y directores de estos centros sigan indemnes en sus puestos sin una mínima queja profesional o sanción.

Sr. Marín, Vd., ha traspasado con creces  los niveles de cortesía que un político debe exhibir desde su alta responsabilidad y en política todo no vale. Si Vd. hace un repaso en las hemerotecas sobre la cantidad de sandeces e improperios que lleva diciendo desde que tomó posesión del cargo, seguramente se sonrojará. A mí por lo menos me produce vergüenza ajena y, créame, en el fondo algo de pena.

Dice un refrán castellano que seguro conocerá,  que “a dios rogando y con el mazo dando”. Eso es precisamente lo que  viene a mi pensamiento cuando veo lo que Vd. hace y dice. No se puede estar pregonando que le preocupa la autoridad del profesorado y su imagen; no se puede  alardear de una ley de autoridad, declarando a la sociedad que van a velar por el reconocimiento de los profesores, y a la vez machacando a algunos cuyo “delito” ha sido dedicarse a la legítima y legal tarea de formar, o preocuparse por formar, al resto de compañeros; o de atender a zonas rurales deprimidas, constituyéndose en la única fuente de recursos a los que podían acudir el resto de docentes que trabaja en condiciones que algún Consejero como Vd. alguna vez debería probar, aunque fuera solamente por algunas horas.

Inauguren el Centro que van a crear, dótenlo de profesionales pero no es necesario descalificar a los anteriores. Merecen un respeto,  de la misma manera que lo merecerán aquellos a quienes Vds. seleccionen para realizar la misma función.

Mientras esto ocurre, lamento tener que apropiarme de palabras que no son mías pero que hizo famosas quien Vd. y yo sabemos, y me vienen muy bien para darle un consejo: ¿Por qué no te callas? (Perdón por quitarle el tratamiento que comprometí a dispensarle pero la frase al no ser mía,  no quería cambiarla).

Miguel Ángel González Halcones

Secretario General de FETE-UGT TOLEDO.

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